Por primera vez en toda está historia de largo recorrido se ha hecho de día durante unos minutos. Y quizá, también, sea el final de este camino.
Un camión pasa haciendo sonar su claxon junto a mi.
Frena precedido por su intermitente derecho parapadeando. Un tipo muy normal, delgado y sin barba se baja y hace un gesto con la mano de saludo familiar.
Sabes la de kilómetros que te he estado observando sin adelantarte para no molestarte, me dice.
La de veces que he pensado en recojerte en la cuneta y devolverte al infierno de donde saliste. La de veces que has metiendo la nariz donde no te llaman pero aún así te he dejado. Y por supuesto, continúa, lo familiar que me resultas después de haber vivido lo que has vivido con todos esos fantasmas de la carretera que tu delirio veía con mi consentimiento para no aparecer y asustarlos.
¿Cuánto tiempo llevas detrás y cuánto has visto? Le pregunté.
En la cabina de mi camión llevo unos temas grabados de Marianne Faithfull que escucho una y otra vez mientras las ruedas de mi camión pisan la graba de la carretera sin ahuyentarte. Quizá flote.
Sé que te manda una mujer de la que no conoces nada excepto su dinero. Sé también lo que te ha pedido, pero tengo un destino y he de llegar, quizá, quizá decida, al final, cuando haya pensado en volver a hablar con ella y contarle porque nunca le regalé flores, ni bombones, ni perfumes de colores, ni perras en celo, ni castañas para asar en la chimenea, ni visones hechos abrigo, ni viajes en globo a la luna en cuarto menguante, ni una revista con su horoscopo siempre diciendo lo buen signo que sería ese día. Si la ves dile que no es el momento del arrepentimiento y que para eso aún queda mucho.
Le contesté.
En tu bolsillo está la foto de su mejilla limpia para besar, pero tan sólo eres una pesadilla que crece según este sueño momentáneo que entra por los pies caminantes y podridos de Kilómetros pero libres. Ahora márchate y no me molestes más. Continué diciendo sin mirarle a los ojos.
El camión arrancó y dió marcha atrás. Volvió al principio, de donde partió, y aunque no lo vi me lo imagino.