22 may 2010

KM 18

Hay un coche en la cuneta. Sus luces traseras lucen intermitentes y naranjas. Una pick-up con capota impermeable que cubre la parte trasera con una lona beige. Me acerco despacio aminorando mi marcha continua y monótona.
No hay nadie dentro. El cenicero está lleno de colillas y las ventanillas bajadas. Las llaves están puestas. Una foto de un perro pastor con unas ovejas merinas está colocada en el parasol del acompañante, justo al lado hay otra foto de una casa de madera semi abandonada con dos alturas y las contraventanas cerradas, con la maleza salvaje alrededor y una mujer de unos cuarenta con gorro de lana y pijama sonriente desde la puerta de entrada y en el tejado alguien disfrado de oso gigante de peluche con un globo rojo en la mano y un rifle en el otro que apoya su pie sobre un cubo de latón del cual chorrea leche y cae al suelo por uno de los laterales de la casa. Abajo el perro pastor de la foto anterior lame la leche derramada. Semi-enterrada en el suelo la portada de un disco de Dolly Parton, debe ser de los primeros por el aspecto de ella. La luz del porche de entrada está encendida y algunas polillas y mariposas vuelan alrededor de la bombilla y del cable pelado que sujeta el casquillo. Delante un gran tronco con un hacha clavada en el tapa parte de los pies descalzos de la mujer, negros de la tierra y el barro, por detrás asoma una pequeña ardilla con mirada fija y asustadiza a la cámara. En el otro lado la pick-up lejana, aparcada entre dos árboles de gran tamaño con las luces intermitentes encendidas y conmigo asomándome por la ventanilla.
Continúo mi camino. Las nubes se mueven deprisa camufladas en el cielo oscuro. Un coche me da las largas y me pasa veloz. Un gran oso de peluche lo conduce. Una mujer en pijama con gorro de lana sentada en el lugar del copiloto me lanza un beso.
Mi mano se agita diciendo adios, espero que me vean desde el espejo retrovisor, no me gusta quedar mal con nadie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario