Es media noche en el arcén izquierdo de esta recta sin fin. Pienso en lo que habrá al final. Camino sin darle muchas vueltas con la vista puesta en Marte luminoso. Una lata que parece de fanta de naranja está aplastada delante de mi próxima pisada. Camino pensando que no estoy cansado, me concentro, respiro por la nariz, quizá haya caminado un kilómetro quizá menos. Hay un hombre joven de unos 30 años sentado en el suelo con los pies apoyados sobre la línea contínua, su portátil está abierto y encendido, sentado en el suelo intenta una y otra vez abrir un archivo corrupto, cuando me acerco me mira y sonríe, sus gafas redondas como las de Lennon tienen una de las lentes, la izquierda, rota, no sé qué hace allí, él piensa lo mismo al verme de pie iluminado por la pantalla de lcd de la computadora, hace frío y me quedo un rato observando como teclea sin pausas, de pronto balbucea algo así como: punto bin. No entiendo lo que dice, no sé lo que dice, debe de ser importante porque vuelve a repetir eso de punto bin. Le falta un diente, de arriba, es uno de los caninos, y juraría que es un actor conocido, puede ser Edward Norton, sí, siempre fue un tipo raro. Decido ofrecerle un puro, saco mi estuche de la bolsa y le ofrezco un Cohiba, lo coge, desesperado, como un hambriento con un croasant, muerde y escupe la parte trasera del cigarro habano, le doy fuego. ¿Crees que soy Edward Norton, verdad? me dice mientras enciendo su puro y aspira para darle incandescencia ¿hacia dónde vas? le pregunto, creo que pronto te quedarás sin batería en el portátil y entonces ¿qué harás? Aspira el humo del puro, saboreando el aroma, lo suelta sobre Marte, impregna el asfalto de tabaco, y contesta a mi última pregunta: morir.
Comienzo a caminar y dejo atrás a Edward Norton fumando. Hace frío. O lo tengo yo. Las señales de tráfico son más grandes de lo que parecen desde el coche. Acabo de cruzarme con una de prohibido adelantar. Es impresionante. Redonda y roja. Un avispero seco cuelga detrás. De esa parte que no se ve. Que nunca se ve. Las celdas de las avispas son perfectas, milimétricas, clónicas, ¿quién les enseñó a hacerlas? ordenadas, perfectas. Pero, ¿para qué tanto trabajo? los pájaros, por ejemplo, van colocando en sus nidos lo que van encontrando por ahí, simplemente. Alguien podría pensar que ellas fueron las primeras en habitar Egipto y construir pirámides. Nefertiti fue avispa. La reina de las avispas.
Acelero el paso. Lo siento así. No hay un porqué.
Parece que no hay grillos esta noche. Es mejor, es imposible concentrarse con los grillos.
Comienzo a caminar y dejo atrás a Edward Norton fumando. Hace frío. O lo tengo yo. Las señales de tráfico son más grandes de lo que parecen desde el coche. Acabo de cruzarme con una de prohibido adelantar. Es impresionante. Redonda y roja. Un avispero seco cuelga detrás. De esa parte que no se ve. Que nunca se ve. Las celdas de las avispas son perfectas, milimétricas, clónicas, ¿quién les enseñó a hacerlas? ordenadas, perfectas. Pero, ¿para qué tanto trabajo? los pájaros, por ejemplo, van colocando en sus nidos lo que van encontrando por ahí, simplemente. Alguien podría pensar que ellas fueron las primeras en habitar Egipto y construir pirámides. Nefertiti fue avispa. La reina de las avispas.
Acelero el paso. Lo siento así. No hay un porqué.
Parece que no hay grillos esta noche. Es mejor, es imposible concentrarse con los grillos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario