Benedicto XVI está besando el suelo a escasos metros de mi. Arrodillado viste de blanco impecable. Se da cuenta de que voy caminando hacia él. Sobresaltado se levanta y comienza a correr hacia el interior del bosque que decora la parte derecha de la carretera. Le grito. ¡Hey, sé quién es!. ¿Eres? ¿Estoy cerca de Roma? le pregunto gritando. Vamos, estoy solo, ¿no hay nadie más aquí?. Los ruidos de los arbustos agitados suenan cada vez más lejanos. Ahora ya no suenan.
20 may 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario