Un coche pasa deslumbrándome. Marca con el intermitente derecho que va a parar justo delante de mi. Acorto mis pasos y un hombre gordo de unos sesenta años baja de la parte trasera del vehículo. Un abrigo negro le envuelve, en su mano lleva un revolver cromado, es bastante bonito. Avanza unos pasos hacia mi. Los dos nos paramos. Me pregunta:
-¿Es usted Wenceslao?
Niego con la cabeza. Vuelve a preguntar.
-¿Lo conoce?. ¿Ha oído hablar de él?
No, digo, ¿le debe dinero? ¿quiere matarle?
-Eso no es asunto suyo amigo, conteste si o no y deje de meter sus narices donde no le importa.
Me importa y mucho, porque si ese tal Wenceslao está por aquí y le debe dinero o ha hecho algo malo contra usted es justo que le vuele la cabeza. Quizá pueda darme el arma y si alguna vez lo encuentro, yo mismo le meteré un tiro en el culo de su parte.
-No creo que eso sea buena idea. Wenceslao es un tipo peligroso, estúpido, pero peligroso. Y usted es una buena persona, tiene cara de buena persona, de vivir en un barrio de buenas personas. Y además nunca reconocería a Wenceslao. ¿me entiende? ¿me ha entendido, amigo?
Cierro mis ojos y escucho como se cierra la puerta del coche y se marcha de allí. Cuando los abro una luciernaga se ha posado delante, en el pié, pensaba que estaban extinguidas en esta zona.
-¿Es usted Wenceslao?
Niego con la cabeza. Vuelve a preguntar.
-¿Lo conoce?. ¿Ha oído hablar de él?
No, digo, ¿le debe dinero? ¿quiere matarle?
-Eso no es asunto suyo amigo, conteste si o no y deje de meter sus narices donde no le importa.
Me importa y mucho, porque si ese tal Wenceslao está por aquí y le debe dinero o ha hecho algo malo contra usted es justo que le vuele la cabeza. Quizá pueda darme el arma y si alguna vez lo encuentro, yo mismo le meteré un tiro en el culo de su parte.
-No creo que eso sea buena idea. Wenceslao es un tipo peligroso, estúpido, pero peligroso. Y usted es una buena persona, tiene cara de buena persona, de vivir en un barrio de buenas personas. Y además nunca reconocería a Wenceslao. ¿me entiende? ¿me ha entendido, amigo?
Cierro mis ojos y escucho como se cierra la puerta del coche y se marcha de allí. Cuando los abro una luciernaga se ha posado delante, en el pié, pensaba que estaban extinguidas en esta zona.
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