1 jul 2010

Km 171

Alberto. Me cruzo con un grafiti en blanco sobre la parte trasera de la señalización de vía peligrosa. En realidad lo que dice es: Alberto es maricón, pero es maricón prácticamente no cabe, así que está en pequeñito, con las letras amontonadas sobre la parte de abajo, muy mal escrito. Y me pregunto, quién pierde el tiempo en este lugar vacío y olvidado para pintar tan absurdo mensaje. Debe vivir cerca Alberto o quizá pasó un día por aquí mientras le esperaban con la pintada hecha y escondidos en la cuneta riendo, puede ser una excursión de boys scouts aburridos de cantar canciones de la monataña y el oso o de pesados elefantes sobre telas de araña, y entonces, al mismo chico inverbe al que le llenaron el saco de dormir de sapos y le lanzarón mendrugos de pan empapados en leche fría durante el desayuno, han decidido inmortalizarle el alma en la carretera. Así que, Alberto vuelve a casa después de treinta días de compañerismo y convivencia pacífica y confiesa a sus padres lo bien que lo ha pasado pero, no quiere contar nada porque no hay nada que contar y cuando un día, pasan en familia con el coche cargado de filetes empanados, allí está el mensaje y Alberto dice ese soy yo mamá y papá ríe y mamá se enfada y le dice que no diga tonterías pero Alberto es maricón todo el mundo lo sabe en el instituto.
Creo que llevo demasiado tiempo parado frente a esta señal, debo continuar mi camino. ¿quién demonios será Alberto?

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